Introducción
En 1990 nació la idea de hacer un vocabulario náhuatl–español, con la finalidad de recuperar oralidad actual de mi lengua náhuatl en mi comunidad de origen, Cruzhica, Xochiatipan, Hgo., para lograr de este modo preservar y difundir nuestra variante y para que, en un futuro no lejano pudiera ser usado por los mismos hablantes.
En mi comunidad de origen me dedicaba a recuperar las palabras en lengua indígena tal y como la hablo. He de reconocer que en un principio no sabía cómo escribirla, por lo que solo me limité a hacer algunas anotaciones. Después, al trabajar en una librería de la ciudad de México, encontré varios libros escritos en náhuatl, gramáticas, vocabularios, como el Vocabulario mexicano-castellano y castellano–mexicano, del Padre Alonso de Molina (1571); El arte de la lengua mexicana, del Padre Horacio Carochi (1759); Reglas de la lengua mexicana con un vocabulario, de Francisco Xavier Clavijero (s. XVIII); Diccionario de la lengua náhuatl mexicano, de Rémi Siméon (1885); Introducción a la lengua y a la literatura náhuatl, de Michel Launey (1979); Compendio de la Gramática Náhuatl, de Thelma D. Sullivan (1998), entre otros.
Estos libros me ayudaron mucho a perfeccionar mi gramática y a decidir las grafías que habría de utilizar, pues al revisar los libros descubrí que no todos los autores emplean las mismas grafías del alfabeto latino, por lo que dudé acerca de las grafías que utilizaría para el vocabulario; por último, decidí usar las mismas que se emplean en los libros de texto en lengua indígena Náhuatl de la Huasteca de la Dirección General de Educación Indígena (DGEI), porque me parecieron prácticas y sencillas. Además porque el vocabulario está pensado para que lo utilicen los niños de las escuelas indígenas, aunque es un material que puede servir para todo público.
Tiene algunas particularidades que creí pertinentes, como la separación de dos vocales con un apóstrofo (’): a’a, para evitar confusión con alguna vocal larga: aa. Uso la acentuación en algunos verbos en el tiempo presente porque se trata de agudas y no de graves, porque en náhuatl, si se leen como graves cambia al tiempo referido, por ejemplo: maltí, se está bañando, malti (como palabra grave), se bañó. En los municipios como Huejutla, Jaltocán y Orizatlán, omiten la acentuación por que le agregan una a: maltia. Esta explicación se ampliará más adelante.
El vocabulario contiene las palabras desde mi variante, tal y como lo mencioné anteriormente; aunque, después de comenzar a trabajar en el Consejo Nacional de Fomento Educativo, CONAFE, en el Programa de Atención Educativa a Población Indígena, tuve la oportunidad de trabajar con jóvenes de distintos lugares de la región Huasteca, esto me permitió recuperar algunas variantes de tipo léxico y fonológico que incorporo en este vocabulario con la anotación de la localidad o municipio donde se emplean.
En lo que respecta a las variantes dialectales, en la huasteca se encuentran algunas, en la Advertencia se aclaran cómo pueden aprovechar este libro incluso los hablantes de una variante dialectal diferente.
En algunas localidades del municipio de Xochiatipan, como Atlajco y Cocotla, entre otras, hay una variante dialectal claramente identificada, sin ignorar que varias en localidades, como puede verse en los mapas, se habla con un sonido diferente al mío, ellos dicen: vivi, veve, avakatl, ilfitl, yo digo: uiui, ueue, auakatl, iluitl; (tonto, viejo, aguacate y fiesta) pero esta variante está claramente identificada y es tan familiar entre localidades cercanas que no hay dificultad para entablar comunicación. En otros municipios dicen: lalax, tlalpotektli, yo digo: xokotl y tlaltepooktli: naranja y polvo (de la tierra). Para observar mejor las variantes dialectales se incorporan en el anexo los mapas dialectológicos.
Decidí no introducir palabras “nuevas” del español que no tienen en nombre original en la lengua indígena, por ejemplo: teléfono, televisión, radio, carro, avión, entre otras, porque con la velocidad con que se introducen estos neologismos no es fácil incorporarlos al habla con un nombre indígena y porque la mayoría de los hablantes adoptan el nombre en español, y en otros casos ni siquiera aceptan construir un nombre “nuevo” indígena, como el caso de “televisión”: teposuejkatlanextijketl; “carro”: teposkauayo; “avión”: tepostototl. La introducción de las palabras en español es inevitable y solo nosotros podemos determinar su introducción y cómo usarlas, como ya se ve claramente.
El vocabulario contiene, además de un significado literal, un significado de contexto, abstracto en algunos casos. Se trata pues de hacer que las palabras no solo mencionen lo que pueden significar de manera corta, por ejemplo la palabra chipauak, literalmente, su significado es “blanco”; sin embargo, también se relaciona con la honestidad, la transparencia, la claridad.
Advertencia
El aprendizaje de una lengua no se limita solamente a la sustitución de las palabras, la manera en que éstas se organizan también cambia, por ello:
- Antes de usar el Vocabulario es importante leer las notas gramaticales.
- Cuando aparezcan vocales separados por un apóstrofo (ʹ) se leerán como dos vocales.
- Cuando aparezca la (ll), se trata de dos eles y no se lee como “y”.
- Las palabras de la lengua náhuatl se pronuncian todas como graves y por eso no se acentúan; sin embargo, se encontrarán algunas con acentuación aguda, principalmente de verbos. Cuando va acentuada se trata de verbos en tiempo presente y sin acento son verbos en tiempo pasado.
- Cuando las palabras tienen más de un significado, éstas se encuentran enumeradas.
- El náhuatl es aglutinante. Las palabras están formadas por dos o más palabras primarias, como pitsokali: casa del marrano y piyokuitlatl: excremento de pollo.
- Las palabras compuestas se traducen al español leyendo de derecha a izquierda. Ejemplos: Kaltsintla: al pie de la casa o en un rincón de la casa. La palabra tsintla se refiere a rincón o al pie, y la partícula kal proviene de la palabra kali, casa.
Cómo pueden utilizar este vocabulario las localidades de otra variante
Los hablantes de los municipios de Huejutla, Orizatlán y Jaltocán, que no tienen el sonido tl, solo tienen que eliminar el sonido de la l. En estos municipios los hablantes solo utilizan 17 sonidos del alfabeto náhuatl.
En las localidades que usan la va, ve, vi, basta con sustituir estos sonidos con ua, ue y ui. Por ejemplo en las palabras como, uala, ueue y uiui.
A las palabras acentuadas en la última sílaba (agudas), solo agrégueseles una a, principalmente quienes no usan el sonido tl. Por ejemplo: maltí: maltía; mauiltí: mauiltia, yaló: yaloa; entre otras.
Créditos:
Segunda edición, 2016. © Marcelino Hernández Beatriz
Vocabulario Nahuatl-Español de la Huasteca Hidalguense

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